El Puente del Arco Iris
El Puente del Arcoíris
Algunos de nuestros perros y gatos no llegaron a conocer un hogar definitivo.
No tuvieron una familia propia, ni un sofá que llamar suyo… pero nunca estuvieron solos.
Cada uno de ellos dejó este mundo habiendo conocido algo esencial:
el cariño de los voluntarios, unas manos que cuidaron, una voz suave que les habló con amor, una mirada que los vio y los hizo importantes.
En el refugio encontraron seguridad, respeto y dignidad.
Supieron lo que es ser protegidos, alimentados, curados y queridos.
Y aunque su paso por nuestra vida fue a veces breve, su huella es eterna.
Hoy los imaginamos cruzando el Puente del Arcoíris, libres de dolor y miedo,
corriendo, jugando y descansando en paz. Allí donde ya no hay abandono, ni frío, ni soledad.
Este espacio es para recordarlos.
Para honrar sus nombres, sus historias y el amor que compartimos con ellos. Porque mientras alguien los recuerde, nunca se habrán ido del todo, y nosotros los recordaremos siempre.
Gracias por existir.
Gracias por enseñarnos tanto.
Os llevamos siempre en el corazón.